Pastel Cremoso de Queso _ parte 1

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Pastel cremoso de queso plato 2 scaled

Que no vivas cerca de una pastelería no significa que tengas que estar sin tarta de queso

Hedy lamarr

¡ Hola a tod@s !

Bien, lo prometido a mí misma es deuda, así que vamos con mi primera aventura culinaria, una de las mejores experiencias de viaje y restaurante que he tenido nunca. No sé bien si por divertida o porque gracias a ella elaboré mi propia receta de pastel de queso…¡pero que más da! Lo importante es que aprendí cosas, conocí gente y, valga la repetición, salí con la imagen mental de lo que sería (y es hoy en día) mi famosísimo pastel de queso del amor.

¿Cómo? ¿Que no lo habéis probado? ¿No nos hemos cruzado nunca en ninguna fonda, camino de montaña, club de swing, restaurante o terraza al lado de un puerto? Pues hay que ponerle remedio ahora mismo al asunto, porque si nos conociéramos serías vosotros los que estaríais confirmando lo que aquí escribo: cuando le das un bocado al pastel cremoso de queso de Moderna Padrina, te salen estrellitas de los ojos, tu boca se convierte en una explosión de sabor intenso y auténtico…y si hago caso de alguno de mis amigos, ¡hasta puede que tus pies dejen de tocar el suelo por unos segundos!

Es una maravilla, una MARAVILLA. Y como tal, estoy en plena cruzada gastronómica para darlo a conocer y llevarlo a todas las despensas de las casas.

Ya sé ya sé…estáis pensando que pasteles de queso hay muchos. Es cierto. Pero puedo aseguraros que como el de la Padrina que os quiere cuidar, no hay otro igual.

Y ahora sí, ¡vamos al lío!

Quise empezar con el pastel cremoso de queso porque justo hoy cumple años. Sí sí. Tal día como hoy, hace 2 años, llegaba a mi casa después de haber pasado una semana mochilera por los Pirineos. No es que mi pasión sea ir con la mochila a cuestas, pero como siempre, iba en busca de casualidades gastronómicas (¿os acordáis en mi primer post de este término?) y no había tenido suerte.

No encontré ningún ingrediente simple y fantástico para añadir a mi colmado particular, pero sí conocí a dos personas con las que estuve compartiendo un rato estupendo, y que le dieron una historia a mi viaje.

Estando yo sentada en el porche del hostal donde dormía, conocí a un curioso matrimonio de catalanes que estaban de paso y que habían parado a tomarse un café en el hostal.

¡Cómo discutían los dos, madre mía! No entendía bien cuál era el asunto de la discusió, pero no podía dejar de mirarlos porque parecía que de un momento a otro se iban a subir al ring.

Obviamente la mujer se dio cuenta de la espectadora que los observaba como si estuviera viendo una película, y me pidió una disculpa a la vez que le dijo a su marido que deberían bajar la voz los dos.

Su marido se giró y al verme ahí sentada, vino sin ningún reparo, se sentó frente a mí y me preguntó si sabía algo de pasteles de queso.

¿Que si sé algo de pasteles de queso? Bueno, más allá de que me fascina comerlo des de que tengo uso de razón y de que es mi postre favorito de la vida, pues no…¿que hay muchos?

Su mujer también se sentó frente a mi y empezamos una conversación que me llevó a saber que la discusión que tenían era porque habían comido un pastel de queso en un restaurante el día anterior el cual, según el marido no era casero, y según la mujer sí lo era.

Y ahí empezó todo. Ya no nos separamos hasta la hora de irnos a dormir. Me pareció tan divertida su discusión y tan interesante todas las curiosidades que sabían acerca de este postre, que les pedí que me explicaran todo y más sobre el pastel de queso. Y mientras más me explicaban, más me iba yo convenciendo que debía poner manos en el asunto y crear mi propia receta. Porque ¡es cierto! ¿Cuántos pasteles de queso probamos a lo largo de nuestra vida que nos venden como caseros, como cremosos, como únicos, pero que no lo son?

Me obligué a mí misma a crear un pastel cremoso para dos personas, en honor a las dos personas que conocí aquel día de hace dos años y que, sin saberlo, ayudaron a que mi cabeza imaginara el que hoy es uno de los pasteles más valorados de mi ciudad y de la gente que quiero.

!Hasta a bodas lo he llevado! !Que me tocó hacer una montaña de pasteles cremosos de queso ese día, imaginaros si hay amor ahí!

Bueno, antes que empecéis a ver pasteles de queso por todos lados, os he hecho un resumen de las curiosidades que más me gustaron de todo lo que me contó el matrimonio en cuestión. Si os gustan los pasteles de queso, los cheesecakes o como queráis llamarlos, seguro os divertirán estas curiosidades en mi próximo post.

Porque eso es la vida, aprendizaje y diversión.

¡Palabra de Moderna Padrina!

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